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5 de noviembre de 2012

Eslogan


-          Ya despedimos al responsable.

 Fue la respuesta a la inmediatez de la ira con que se lanzó la pregunta. En el extremo de esa mesa, fuera de si, un anciano trajeado agitaba brazos y peluquín.

-          ¿Un solo responsable? Explíquenme cómo pierdo a mi jefe de marketing, al asistente de recursos humanos, a las nalgas de la recepcionista –por favor, esas nalgas-, al responsable de las cuentas de Inglaterra y hasta al imbécil del mantenimiento, en un solo día ¡Cómo!

Ese silencio de pira funeraria, ese al que hay que carraspear para saber si es real, siguió a la diatriba del anciano. El de la primera intervención respetó la norma y carraspeó. Con la mano izquierda se palpó, encontrando todas sus partes en su sitio para hablar. Con la mano derecha por debajo de la mesa, repitió:

-          Despedimos a una persona hoy, al responsable de esta estampida…

-          ¡El de mantenimiento renunció! - siguió el anciano, ajeno a su ejecutivo -  Pero si a ese le debía dar yo una patada en el culo ¡Cómo se atreve!

 El interlocutor tomó aire y prosiguió, con su brazo derecho muy tenso.

-          … es el publicista. La última campaña de píldoras para dormir empapela los alrededores. No fuimos los únicos afectados.

El anciano tragó saliva, se le notó la nuez cubierta de pliegues, se detuvo a escuchar y respirar. El ejecutivo concluyó:

-          Al parecer, el eslogan de “Lucha por ese sueño perdido” fue nefasto.
 

18 de enero de 2012

Mercacomplot

Tengo ofertas de sushi. Fotodepilación. Blanqueamiento dental láser. Abducción de caderas. Abogados exprés. Un calendario de fontaneros. El catálogo de IKEA. Muchos restaurantes chinos. Falafel vegetariano. Los precios del Carrefour. Una escapada a Soria. Y un crucero por Marruecos.
Ni una palabra suya.